El problema de la mujer abusada y su impacto en la democracia

Mucho reclaman las feministas con respecto a la 'represión' histórica del hombre sobre la mujer. Para estas, la mujer es nada menos que un animal domesticado cuya domesticación ocurrió miles de años previo a la de los perros hace 10,000 años atrás. La alegación, por supuesto, es ridícula debido que ignora los costos básicos de la maternidad.  Una madre embarazada sin asistencia de su conjugue simplemente no hubiese podido sobrevivir en la temprana historia humana, y aun hoy en el mundo moderno esta solamente lo logra con la ayuda del estado moderno. El periodo de lactancia y crianza de por si, debido a la lenta maduración del ser humano, también requería una constante y enfocada atención por parte de la madre--desviando en esta manera la atención a su propio sustento. Por tanto que las feministas quisieran que fuese lo contrario, el poca dominio de la fémina se fundamenta en la básica biología del embarazo y la crianza infantil; lejos de subyugación, fue un requisito de sobrevivencia genética de la especie.

No es decir, por supuesto, que el machismo y la 'subyugación matrimonial' no existan en nuestra sociedad puertorriqueña moderna.  Es un fenómeno tan real, que si las feministas incorrectamente lo generalizan a la historia humana, sin duda alguna existe--y de hecho incide nocivamente en la democracia puertorriqueña. Es hacia este fenómeno particular, y no el 'prehistórico', sobre el cual nos vamos a enfocar--en particular su nocivo impacto sobre la democracia, tema de importancia que feministas muy fácilmente han obviado.  El requerimiento de derechos especiales a grupos particulares siempre es nocivo a la distribución de obligaciones y responsabilidades en una sociedad.

No puede haber duda alguna que la mujer abusada es tanto causa como efecto de su condición.  Buscando circunstancias domesticas parecidas a las de su crianza, se une con el varón quien psicológicamente más se parezca a su padre.  Del padre haber sido un hombre dominante, el 'eco psíquico' es reflejado en su nuevo cónyuge--ignorando muchos otros detalles (tal como la inteligencia respectiva) o el impacto a su salud y bienestar. Ya hecha la selección mediante el noviazgo y el matrimonio, el error es fomentado por el orgullo en no querer reconocer públicamente cuan errada fue la decisión. Con el pasar de los años, la fémina tiene hijos y, de ser varón, los cría de igual manera que había sido criado tanto su padre como su esposo. La fémina le da sobredotada atención a su hijo, dandole a este pensar que 'el mundo le debe' mientras que, al poco exigirle, el niño presume que carece de responsabilidades y obligaciones a sus circunstancias domesticas.  En ese trágico y vicioso ciclo domestico, la fémina inconscientemente toma acciones que promueve la condición de su subyugación, repitiendo el proceso ad infinitum a través de múltiples generaciones.

Es algo facil detectar el nocivo impacto a la sociedad de dichos varones 'machistas'.  Criados con la expectativa implicita psicologica que 'el mundo les debe', carecen de esas acciones prudentes y razonables que caracterizan cualquier ciudadano responsable en su comunidad.  No se aplican en la escuela, pensando posiblemente que 'sea cosa de niñas', y cuando entran al mundo laboral carecen de destrezas básicas para su propio sustento.  No obstante, su carisma los lleva hacia una red de apollo que se sustenta en la promesa implicita de su varonilidad--sin obvia evidencia que logicamente sustente la validez de dicha presunción.  Otras fémina, proviniendo de semejante trasfondo domestico, se casa y tiene hijos con el varón machista. Ante el incumplimiento previsible de responsabilidad domestica varonil en el proveerle sustento a la fémina y a su cria, el papel de padre de facto es transferido a la fémina.  En el proceso, la fémina adquiere multiples posiciones, sirviendo tanto de figura maternal como de sustento económico principal al hogar, relevando así a su varón machista de dichas obligaciones a su papel paternal.  Sin duda alguna, el varón machista se convierte en un niño dentro de su propio entorno domestico, con pocas obligaciones o responsabilidades, pero con todo el mandato y control del hogar que la sociedad hispana implícitamente le confiere.

Es algo obvio que la situación conyugal, por definición, es no-sustentable. La carga es demasiado onerosa a la madre, incidiendo negativamente en su salud y su estabilidad mental-psicológica.  El disloque psicológico y los juegos mentales que se dan en la pareja la trastorna de una figura, que si antes buscaba su príncipe azul en su castillo en el aire, en la bruja de la bella durmiente y tantos otros cuentos de niños. (Dichos arquetipos aparecen con alguna frecuencia en los cuentos infantiles.)  Debido a la nociva conducta del varón, la pareja adquiere rasgos semejantes a los del drogadicto en una familia. Ante la constante necesidad de flujo de ingreso carente de este, el núcleo extendido de dicha pareja tiene que asumir mayores responsabilidades de lo que naturalmente hubiese asumido: el cuido de los niños, emergencias improvistas, etc.  Los niños bajo este escenario se convierten en nada menos que un pretexto por la pareja hacie el mantenimiento de su estatus económico, el cual claramente no lo lograrian en aislamiento.  En efecto, la pareja se hace en parasítica de su familia extendida, debilitando la prosperidad económica del grupo mayor.  Fondos discrecionarios se evaporan en el aire ante la insistente demanda, y futuras ingresos que pudieran haber rendido fruto productivo a la comunidad son meramente trastocados por bocas 'hambrientas' sin cesar y sin ningún beneficio neto productivo.  

Independientemente del impacto al entorno familiar directo, podemos preguntar cómo estos fenómenos sociales inciden sobre la democracia puertorriqueña.

Quizas lo más trágico de todo el fenómeno es que la mujer, quien tipicamente sirve de bastion moral en el entorno familiar, internaliza los valores y expectativas de su pareja abusiva, drásticamente alterando tanto su caracter psicólogico como su visión de mundo.  Ante la imperante necesidad de fondos que no son suplidos por su esposo machista, de igual manera mira al mundo al exterior como fuente obligatoria de su ingreso y estatus quo social, independiente de la razonabilidad de dicho reclamo.  La manipulación psicológica que el esposo había ejercido mediantes 'juegos mentales'  con ella son ahora, como si fuesen reflejados en un espejo, externalizados al mundo y las personas que la rodean.  Postulados de responsabilidad y conducta civica que pueda haber aprendido en su original entorno familiar de su niñez, son en la adultez las más graves perdidas de dichas relaciones. La obligación inhernete a la verdad y la justicia se convierten en meros pretextos a ser utilizado hacia beneficio propio. 

Los continuos ciclos viciosos se propagan por el resto de la sociedad, a la larga incidiendo nocivamente sobre las entidades económicas u gubernamentales en la cual laboral.  Debido las altas tasas de participación laboral en la economía puertorriqueña, de darse la dinamica que hemos señalado, impera onerosamente sobre la cultura y el bienestar comun puertorriqueño.

Con el trágico fracaso de la mujer abusada, los fundamentos de la democracia puertorriqueña tambien se van derrumbando.


 

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