Pretextos fatulos para cambios institucionales: el caso de PROMESA y la UPR

Cualquier persona que seriamente estudia la historia de instituciones se topa rápidamente con un patrón bastante común. Típicamente se utiliza algún tipo de crisis o cambio ‘meta’ como pretexto para severamente alterar su carácter.  Estas típicamente tienen un enorme peso social, que naturalmente las hace inmune a alteración. Por lo tanto, parece ser que solamente la excusa de cambios visibles en areas cercanas tiene suficiente aceptabilidad social  para lograr algún tipo de cambio—aunque, en verdad, el razonamiento suele resultar ser arbitrario y sin profundo peso filosófico.

Hay numerosos ejemplos.

Luego de que los médicos heróicos Baily K. Ashford, Pedro Gutierrez Igaravidez y Isaac Gonzalez Martinez estuviesen trabajando por más de una década bajo circunstancias sumamente precarias en el Instituto de Medicina Tropical, se decidió finalmente otorgarles su propio espacio científico.  Pero lo que la historia critica de la Escuela de Medicina Tropical revela es que la construcción del edificio sirvió como pretexto para un drástico cambio administrativo. Tanto Gutierrez Igaravidez como Gonzalez Martinez fueron injustamente removidos de sus puestos, así convirtiendo la IMT de una institución originalmente puertorriqueña a una co-estadounidense (EMT). Tal fue el atraco, que los planos de la estructura por largos años estaban titulados bajo el nombre “Instituto de Medicina Tropical” para disimular su actual intención.

En el campo de las telecomunicaciones, los ejemplos son tantos que usualmente llenan bibliotecas enteras. Un aspecto curioso legal de las telecomunicaciones durante el siglo XX fue que los reglamentos eran establecidos a base de las tecnologías particulares—aun cuando estas servían propósitos parecidos.  En vez de establecer una legislación uniforme, cada tecnología de comunicación operaba bajo sus propios códigos y (por ende)  diferentes filosofías que las regían. Mirándolo desde el siglo XXI, el radio, la television y el teléfono tenían funciones marcadamente diferentes; pero su historia temprana revela cuan semejante eran en términos funcionales. El teléfono se utilizaba como la radio, el radio como teléfono, etc.   La invención de nuevas y emergentes tecnologías como el microondas y los teléfonos celulares fueron utilizados como pretextos para realizar enormes y trascendentales cambios reglamentarios, para el bien y para el mal.

Algo muy parecido esta ocurriendo con PROMESA y la  Universidad de Puerto Rico.  

Mediante la alegación de crisis económica—que sin duda existe—se esta intentando trasformar el perfil de educación superior en la isla. Por largos años la UPR se ha  regido meritoriosamente como la cima  intelectual puertorriqueña.  Como bien destacó Fernando Pico en una entrevista radial con Rossana Cerezo (hija del fenecido Bennie Frankie Cerezo), hay tres trazgos que distinguien el sistema UPR. 1) Durante toda la historia colonial, España le prohibió la formación de una universidad a Puerto Rico. 2) Un 80% de toda la investigación en la isla proviene de la UPR, entre sus varios recintos.  3) La UPR, por lo general, representa los mós altos estandartes académicos, inculcando en sus estudiantes una actitud crítica y una visión de mundo netamente puertorriqueña.

El mensaje implícito de Pico, en mi opinion, es que la UPR sirve como uno de los mas importantes baluartes de la Puertorriqueñidad.  En fin, es un repositorio de nuestra genuina identidad que ayuda a propagar la misma en las nuevas generaciones del porvenir isleño.

Desde un punto estrictamente fiscal, no hace sentido alguno porque se le este pidiendo tanto sacrificio financiero a la institución—ahora en casi medio billon de dólares.  El ingreso de la UPR es un porciento fijo del presupuesto del estado.  Piensen sobre este hecho un segundo.  Si Puerto Rico tiene un ingreso neto de $100, el ingreso de la UPR va a ser de $10 (estimamos un 10% como cifra hipotética). Si el ingreso del estado se reduce a solamente $30, por unas 2/3 partes, entonces correspondientemente el ingreso de la UPR también se reduciría por 2/3 partes a solamente $3.

Es decir, no hay razón alguna porque solicitarle cualquier reducción ALGUNA a la UPR debido su proporcionalidad con la de las arcas del estado. De reducirse en la mitad el presupuesto de Puerto Rico, el ingreso de la UPR también se reduciría a la mitad.

Ante la historia institucional previamente mencionada, la única razón que puede existir por la horrifica solicitud es la siguiente: el intento por destruir y/o gravemente alterar su función social.  Mediante la destrucción de la UPR, se esta intentando lograr una destrucción de la identidad cultural puertorriqueña.

 

 

 

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