Recordando a Adan Nigaglioni

    La primera vez que me tope con Nigaglioni fue en una conferencia ofrecida por el Dr. Mario Palmieri, reconocido cardiólogo, sobre su libro--una recopilación de artículos que habían aparecido en la prensa.  A pesar de claramente ser 'mayor de edad', notado por su pelo mas blanco que gris, Nigaglioni lucia con el entusiasmo de la juventud. Nos ofreció a un grupo nutridas anécdotas en el pasillo, el cual hice una nota mental que seria una buena persona a entrevistar por su conocimiento intimo histórico.  El Dr. Palmieri falleció poco después de esa presentación, y es lamentable que su libro contuviera tan poca información suya 'en primera persona' sobre los acontecimientos de su vida. 

    Cuando luego estuve haciendo investigación para el libro de mi abuelo, Gonzalo Fernos Maldonado, se me ocurrió que seria buena idea entrevistarlo.   Me había topado con un articulo periodístico sobre la Escuela de Medicina del 1950, el cual citaba a Nigaglioni comentando sobre los inciertos origines arquitectónicos del edificio de Escuela Medicina Tropical en el cual primero estuvo situada la institución antes de su replantación en Ciencias Medicas.  Me comunique con Nigaglioni, quien amablemente acordo nuestra entrevista el 9 de noviembre del 2011 a las 10 de la mañana.

    Llegue al hogar del Dr. Nigaglioni, quien con su familia me recibió muy amablemente.  Fuimos a la oficina de su hogar--lleno de libros y todo tipo de parafernalia medica--y lo entreviste por el espacio de casi dos horas. Aunque suelo mantener registro de toda entrevista, esta fue una de las ocasiones donde cometí un enorme error. Las baterias recargables que suelo usar para la grabadora estaban viejas y agotadas; a poco de 15 minutos en la entrevista, se agotaron.  La charla con Nigaglioni fue tan interesante, que se me olvido verificar el estatus de la misma. Al finalizar la entrevista, cuando vi que la grabadora estaba completamente apagada, se me cayo el corazón.  Son uno de esos raros errores en la vida del cual uno siente profunda amargura y resentimiento de uno mismo.  Prometi entrevistarlo en otra ocasión, pero, con las ocupaciones de la vida, nunca se dio la segunda entrevista.

    Hubieron varios puntos sobresalientes de nuestra charla, no obstantes, que creo que son importantes destacar al elucidar el caracter de Nigaglioni, al igual que el contexto politico - cientifico en el cual se encontraba.  El primero es que, cuando Nigaglioni era niño, sufrió de una horrible enfermedad--al cual fue llevado a la Escuela de Medicina Tropical, dejandolo profundamente impresionado, y motivandolo hacia el campo de la medicina cuando joven.  Nigaglioni aparentemente tenía una memoria de elefante, el cual se le hico facil el proceso de estudios medicos al tener tanto que memorizar.  Es mas, Nigaglioni me dio su punto de vista del 'incidente del heroísmo de Caleb', en el cual Juan Benitez había hecho una apuesta con el legislador Figueroa sobre el futuro de la Escuela de Medicina--el cual dependia si el estudiante contestaba sus preguntas medicas. (Figueroa era un doctor cubano de la vieja guardia.)  Benitez, sabiendo la memoria de elefante de Nigaglioni, lo selecciono inicialmente para la entrevista con Figueroa.  Pero Figueroa, temiendo el truco, escogió al estudiante que parecia ser al mas fragil de todos.  Aunque, para el prestigio y orgullo de todos, Caleb Gonzalez facilmente contesto todas las preguntas, le incidente no obstante alude al enorme poder cognitivo en manos de Nigaglioni. 

    Nigaglioni, como todos sabemos, ascendió a poderes de alta jerarquía institucional en la Escuela de Medicina, ayudando a establecer su original prestigio y reputación.  Pero durante la entrevista, Nigaglioni admitió algo que me sorprendió.  Este había estudiado medicina en Ohio, si recuerdo bien, con un profesor de alta eminencia.  El profesor quería que Nigaglioni siguiera estudiando medicina, en especialización de enfermedades gastrointestinales (si recuerdo bien), pero el 'jale' de la política era demasiado fuerte para Nigaglioni, quien opto regresar a Puerto Rico para ser medico en vez de continuar desarrollando su especialización.  Este evento parece haber sido uno sumamente difícil para Nigaglioni, roto entre dos polos opuestos de la 'política' y de la 'ciencia'. (Cierto a decir que, como administrador, Nigaglioni tuvo que básicamente abandonar toda investigación medica - científica.)   Y no pude sino notar algún nivel de 'frustración' que tal decisión conllevo. No que se arrepintiera de la misma, pero claramente amaba la investigación y fácilmente pudo haber seguido esta linea de trabajo en su carrera profesional.

    Este evento rápidamente me hizo recordar sobre un articulo que escribí hace unos an√µs atrás (2001), comparando la llegada de la parasitología a Puerto Rico y a Hong Kong.   En la China, Sun Yat Zen, un medico quien había estudiado con el padre de la parasitología Patrick Manson, había hecho semejante decisión. La situación sociocultural - política de la China implicaba que ese país durante le siglo XIX no estaba listo para la ciencia, y por ende Sun Yat Zen tuvo que entrar a la política para fomentar su desarrollo.  Es decir, las decisiones de los individuos no se hacen en un vacío, sino en un contexto socio-cultural el cual obviamente contextualiza y 'jala' las decisiones de los individuos en una dirección o u otra--dependiendo de las necesidades nacionales al momento. Sun Yat Zen, como Adan Nigaglioni, claramente percibieron que sus naciones todavía no estaban  'listas' para la ciencia, por el cual entraron en carreras institucionales - políticas, para dirigir sus naciones en esa dirección.  Ambos tomaron decisiones personales que, en fin, contribuyeron al desarrollo científico - tecnológico de sus naciones.

    No pretendo sugerir que Nigaglioni se arrepintió de su decisión; claramente  fue un administrador y un líder muy ágil.  Sirvió como el medico personal de Jaime Benitez durante sus últimos años, algo de enorme orgullo a Nigaglioni. Benítez era una figura al cual Nigaglioni respetaba enormemente al ser el propulsor principal de la formación de una Escuela de Medicina neta puertorriqueña. La antigua Escuela de Medicina Tropical era propiamente un centro de investigación y no una 'escuela' que preparase médicos para servir la población puertorriqueña. 

    No obstante, como en el poema de Robert Frost, la difícil decisión de Nigaglioni temprano en su carrera fue uno de esos puntos neurálgicos para su vida y para la isla. Y, como escribió Robert Frost, 'hizo toda la diferencia'.

      

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