La trivialidad del debate politico en Puerto Rico

    Es algo chocante ver la discusión publica que se da en Puerto Rico sobre asuntos políticos.  Se llega a niveles casi histéricos sobre las más banales de trivialidades, mientras que temas de suma importancia afectando a toda la isla son dejados en el olvido. Ayer, Hector Ferrer tuvo una discusión con su esposa, en proceso de separación.  Mas nada.  No hubo lesiones.  Nadie perdió una pierna.  No hubo ni tan solo un palmado.  Pero TODOS los foros mediáticos, ahora controlados casi en su mayoría por nefastos intereses económicos, hacen el llamado para que Hector Ferrer se remueva de su candidatura a la alcaldía de San Juan.  

    El debate es peor del que se esta dando en Estados Unidos, donde temas 'culturales' recientemente han tomado auge sobre temas económicos.  Lo particularmente extraño de todo esto es que Puerto Rico tiene problemas socio- económicos muchos más serios y de mayor envergadura que los de Estados Unidos. Pero, es peor.  Puerto Rico ahora confronta problemas tan graves, que requiere el más sofisticada análisis en toda su historia, mayor del que se podrían imaginar. No son problemas puramente 'puertorriqueños', sino que, al ser una isla, son problemas que confrontaran naciones continentales.

    Que los foros estén debatiendo las relaciones matrimoniales de Hector Ferrer, asuntos de indole personal y que sólo le concierne a Ferrer y su esposa, me recuerda a lo que pasa cuando ocurre aquí un accidente en la autopista.  Como si no tuvieran nada mas que hacer, los conductores literalmente se paran para 'ver que esta pasando'--paralizando en el proceso importantes arterias de transportación en nuestra sociedad.  No tan solo eso, el 'accidente' causa mas 'accidentes' debido la gran variación en velocidad entre los conductores parados en la escena y lo que se encuentran llegando a ella--la situación más propensa a generar accidentes automovilísticos.

    ¿Dónde esta el sentido de propósito del puertorriqueño, que lo mueva hacia mayores  logros?  ¿Dónde esta el sentido de misión personal, que enfoque el esfuerzo y las acciones de nuestros ciudadanos, sin que se distraigan por trivialidades tan banales?  Debido la inmensa reacción al 'choque de Ferrer', no parece existir, algo que quizás es trágico.  Nuestros conciudadanos miran al 'accidente' de Ferrer y se distraen de los asuntos de mayor seriedad.  

    Mientras tanto, nadie parece fijarse del precipicio al cual nuestra colectividad se esta dirigiendo.

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