Sobre la privatización de la AEE, parte 2

    Es fácil entender como, a pesar de su sofisticado conocimiento cultural y habilidades intelectuales un senador como Eduardo Bahtia pueda 'errar' en entrar en asuntos como al privatización de la AEE.  Ciertamente es un asunto complicado, del cual alguien carecerá de tiempo al cual dedicarle al asunto al estar cargado con múltiples responsabilidades.  Aquípresento otra serie de observaciones sobre el asunto, en la manera mas sucinta posible para que  sirva de algún tipo de guía a nuestros ocupados senadores y legisladores.

    No hay duda alguna que el cambio de infraestructura es un asunto grande y complicado. Por un lado tenemos la típica ineficiencia burocrática, que carece del incentivo hacia la agilidad y la innovación. La AEE se convierte en otro 'guiso mas' gubernamental en el cual poder cobrar sin tener que hacer mucho a cambio.  (No mencionamos los múltiples abusos de poderes que tales acciones conllevan.) Por otro lado, tenemos el inevitable hecho que la AEE es una de las pocas joyas de la corona que le queda al gobierno puertorriqueño.  Es una grande corporación genuinamente 'boricua', con un gran caudal de conocimeinto técnico y administrativo; venderla seria hechar a perder uno de los recursos mayores de nuestro pueblo.  

    ¿Cómo, entonces, empezar a dilucidar el asunto?

    Hacer decisiones basadas en su proyectado desenvolvimiento tiende a ser una mala política simplemente porque uno nunca puede predecir lo que va a pasar; nadie es un mago con bola de cristal que sabe con certeza el resultado final de las acciones y decisiones tomadas.  (Alguien como Richard Carrion enmascara su decisión de 'auto de fe' con complejos estudios, pero no deberíamos de engañarnos tan fácilmente.)  He aquídonde principios fundamentales son importantes, sirviendo como guía para toda acción gubernamental.

    Lo cierto es que, como principio, los pueblos no pueden rendir titularidad sobre su infraestructuras, que forman una parte integra de su desenvolvimiento: carreteras, agua, electricidad, comunicaciones, etc.  Dichas infraestructuras son esenciales para el bienestar de la población que constituye dicha sociedad, convirtiendose en piezas estratégicas elementales de la soberanía nacional.  Tal es su papel fundamental que estas tienden a ser puntos neurálgicos en primeros en ser atacados durante periodos de guerra.  Sería algo imperdonable que una entidad politica voluntaria y 'libremente' ceda aquello que un invasor invierta tantos recursos en destruir.

    Aunque los pueblos siempre pueden generar contratos de administración de dichos recursos, nunca deberíamos de confundir estos por su 'titularidad' nacional per se. Incluso, servicios complementarios, como los teléfonos celulares, pueden estar en manos de terceros, que alivian la carga a lineas principales sin que nocivamente influyan sobre redes centrales.  En este sentido, algunos argumentos pintan conflictos donde francamente no existen.  Limpiar una carretera no es lo mismo que establecer las leyes que las rigen, pautando quien como y cuando se puede conducir en ellas.

    Como cita al calce, menciono también el siguiente punto, a pesar de ser algo obvio a las personas en el campo.  Independientemente de cual sea la filosofía económica del gobiernos--'corporativismo' (privatización) o 'socialismo' (nacionalización)--el hecho es que Puerto Rico va a tener solamente la infraestructura que su economía le permita. Ni mas, ni menos.  Esto se conoce en el campo de las comunicaciones como la "Ley de Jipp" (Jipp's Law) establecida a medio siglo XX que demostraba una cercana correlación entre el GDP y la cantidad de teléfonos per capita en todas las naciones.  Es un punto obvio pero importante al indicar que decisiones estatales--de privatizar o no--tienden mas a incidir sobre la distribución de las ganancias que en la actual distribución per capita en la población.

    Es también obvio que corporaciones buscan la privatización debido su continua demanda por mercados, en un 'mercado global' saturado por su excesivo consumerismo y usualmente con poco espacio de crecimiento.  A pesar de los robos de propiedad intelectual, corporaciones estadounidenses han entrado a la China meramente por que luce como 'el ultimo mercado global' sin darse cuenta que pierden mucho mas en la transacción (propiedad intelectual y cultura científica).  Toda corporación con acciones en la bolsa de valore es afectada por la constante presión de aumentar ganancias; lo idóneo es pintar flechas que tiran hacia el 'cielo' en una ascendente e infinita colina. Pero la realidad es muy diferente, y en el mercado corriente tiende a ser principalmente mediante la expropiación de recursos estatales que estas pueden seguir su 'milagroso' y 'garantizado' crecimiento financiero (a la Bernie Madoff).

    Lo que no es tan claro es la noción que, bajo ciertas condiciones, las nacionalizaciones introducen un mayor nivel de competencia en el mercado que corporaciones--a pesar de su retórica de 'ley de la jungla'--actualmente siempre buscan en disminuir. La competencia, después de todo, aumenta el nivel de incertidumbre en un mercado cuya conducta no siempre es predecible de antemano.  

    Aunque inicialmente me había opuesto a la entrada de la AEE en el mercado de telecomunicaciones, puedo ver ahora como los argumentos del economista Jorge Herrera podrían tener algún sentido 'competitivo'.  El hecho es que las comunicaciones tienden hacia los 'monopolios naturales', fenómeno bien establecido tempranamente en la industria--y por ende la necesidad de un regulador ágil y firme en el mercado (como supuestamente había hecho la FCC y su relación con la ATT, que permitió la ATT mantener su estado monopolístico, aunque de manera arbitraria en mas ocasiones de lo que la compañía quisiera que el publico supiera).   

    Es obvio que de la AEE entrar en el mercado de telecomunicaciones, forzaría a todas las compañías a una de dos cosas: 1) reducir sus precios en el mercado o 2) agilizar su tecnologia hacia la fibra optica, algo que han atrasado por varios largos años.  Notemos que cuando el Huracán Sandy dio a Nueva York, Verizon se vio forzada a 'modernizar' sus redes hacia la fibra optica, algo que no estaba proyectado a eso de una (1) decada en el futuro.  La entrada de la AEE en el mercado de telecomunicaciones puertorriqueño tendra un efecto similar al Huracán Sandy, forzando a todos los competidores hacia una mejor oferta de la que existe en el presente.

    Se podría preguntar, ¿porque estoy confiado del reclamo?  No necesariamente hay mucha razón por la confianza.  Durante la década de 1990, se prometio un mercado ágil en el mundo de las telecomunicaciones, con nuevas compañías (CLECs) ofreciendo servicio encima de los RBOC's que tradicionalmente había servido el mercado.  El hecho es que la promesa de competencia durante esa época resulto en nada, en gran parte porque aquellos que eran afectados negativamente (los RBOCs) tendían a obstaculizar la oferta de los CLECs.  El mercado colapso paradójicamente con la ley de Telecomunicaciones de 1996, dando irónicamente a una eventual concentración de poder en el mercado.  Aunque dicha concentración es menor de la que existió durante la primera mitad de siglo XX (ATT), no es menos cierto que las actuales realidades de la (ausencia de) competencia en el mercado resulto estar muy por debajo de sus utópicas promesas.

    La razón por la cual se puede tener algún nivel de entusiasmo por la entrada de la AEE en el mercado de las telecomunicaciones es que no esta sujeta al mismo tipo de 'monopolio natural' que rigen otras industrias en el campo de las telecomunicaciones.  La AEE ya tiene sus propias lineas de entrada a los hogares, que pueden ser utilizadas para suplir amplios servicios de telecomunicaciones de genuina banda ancha.  (Incidentalmente, también ha surgido un nuevo tipo de 'wifi', conocido como 'lifi' que utiliza luz en vez de hondas de radio para emitir señales.  Su cupo esta muy por encima del wifi tradicional, a pesar de no poder traspasar paredes como su rival.)

    Se podría contra-argumentar que la entrada de la AEE al mercado constituye un tipo de competencia 'desleal', semejante al que vimos con la ATT a mitad de siglo.  Al ser un ente corporativo tan grande y apoyado por el estado, la AEE podría mover fondos de cuentas no-relacionadas a las telecomunicaciones (ingresos energéticos) a sus cuentas de comunicaciones para artificialmente bajar los precios en el mercado.  Esto daria a un 'inevitable' resultado: la bBancarrota de rivales que carecen de igual tamaño o condiciones financieras tan desfavorables.  No obstante, se puede señalar que el mercado ya esta bajo una competencia desigual, debido que la compañía que rije CLARO/PRTC es una multinacional America Móvil de Carlos Slim, que ya tiene esta habilidad en sus manos.  Por lo tanto, regresando al punto previo, al tener finanzas tan solidas, CLARO tiene la habilidad en limitar su oferta en el marcado, dando al perjuicio del cliente al cual le sirve; la entrada de la AEE al mercado agilizaria la oferta de America Móvil en el mercado puertorriqueño, elevando asísu nivel competitivo.

    Finalmente, también se podría señalar lo obvio: nada tiene que ver esto con al oferta de electricidad en la isla. La AEE entraría en un posible condición de 'conglomerado', posiblemente sujeta a las sanciones de autoridades de la SEC y otras entidades federales estadounidenses.   

    Ante esta realidad, es factible requerir previo a su entrada en las telecomunicaciones la agilización de la AEE hacia la energía renovable, a un paso mucho mas marcado de lo que la ha caracterizado.  Esta decisión no se basa en 'realidades de requisitos gubernamentales' sino en el hecho que la humanidad esta cambiando drásticamente la atmósfera del planeta tierra (ojalá que fuese una obra de ficción) y que tenemos que movernos a los renovables cuan pronto posible.  Es mas, Puerto Rico podría genuinamente convertirse en el 'shinning star of the Caribbean' de ágilmente tomar esta mediad, estableciendo un segundo ejemplo histórico sobre la voluntad de los puertorriqueños en resolver sus propios problemas--convirtiendose como modelo para otras naciones a seguir en el transcurso.

    PD.  Un ultimo punto, antes de finalizar. Es un mito que las corporaciones de telecomunicaciones inviertan en la investigación y el desarrollo de nuevos productos. La mayoria de las veces, como demuestra Marvin Fransman, estas compran productos de quienes actualmente los desarrollan, para luego configurar sus propios sistemas.  Desconozco si este sea el caso en la industria energetica.  Ciertamente, el paso de la inovacion en ella ha sido relativamente lento, aunque ciertamente se ha acelerado en las ultimas decadas--lo que sugiere que parecidas dinamicas esten ocurriendo en ese mercado.

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