Lo que Hernandez Colón no hizo


por Rodrigo Fernós


Hoy, 3 de mayo de 2019, fue le duelo de Rafael Hernandez Colón, previo gobernador de Puerto Rico quien dominó el escenario político por dos décadas--cuatro si consideramos su influencia indirecta, detrás de las escenas. ¿Cómo juzgamos su legado?

En la evaluación de una vida, seria injusto juzgar a un individuo por metas que no trato de alcanzar, tal como juzgar a un autor por no completar algo que nunca intentó hacer en un principio. No obstante, cuando miramos a la gobernación de RHC, al igual que de sus contemporáneos, vemos uno de los problemas mas grandes de Puerto Rico salirse de control. Este es, como usted supondrá, el problema de las drogas.

Mientras investigaba mi tema de tesis doctoral, la nacionalización de la Telefónica en 1974, me sorprendió muchísimo ver en la prensa del país cómo el problema de la droga ya era conocido luego de la Segunda Guerra Mundial.  Un lejano pariente, el Dr. Antonio Fernos Isern, en su función de demógrafo ya había alertado sobre el problema, cuya presencia toma mayor papel para la década de los 1960.  Sin duda alguna, nosotros que nos criamos durante los 1980s, el problema era más uno asociado con la criminalidad. 

Como aludió Arnold Toynbee en su famoso estudio de las civilizaciones, los problemas sociales nunca se pueden obviar, y seguirán creciendo hasta que se conviertan en amenazas reales a la sobreviciencia de la colectividad. Lo mismo prodríamos decir sobre las drogas.

Si me pongo a especular sobre porque Hernandez Colon no le dio mayor atención al asunto, se puede hacer varias observaciones.

No cabe duda que el entorno social de San Juan cambió drasticamente durante el siglo veinte.  Para darles una idea, al principio del siglo Condado consistia de muchos palmares y Isla Verde parecia ser una 'jungla distante' de la urbe.  Cuando mi padre Gonzalo Fernos Lopez se crió en Punta Las Marias, todo eso era lo que se considera ser el campo idoneo de juego para los niños: terrenos vacíos cercanos a la urbe, donde estos seguramente podían jugar pelota y hacer travesuras sin el ojo supervisor paternal.  Cuando un primo luego se crio en el mismo hogar para la decada de 1960, en la misma casa en Yardley Place, este fue asediado por elementos criminales de la sociedad, y se convirtió en un drogadicto.   El mismo hogar resulto en dos desenlaces juveniles diferentes, debido no a los individuos que vivieron en ella, sino por la distancia cronologica de medio siglo que existieron entra ambas juventudes.

Podemos entonces sugerir que Hernandez Colon no le presto mucha atención al asunto porque quizás su Puerto Rico imaginado era muy diferente al que actualmente existía--un proceso universal cognitivo en todo ser humano, y por el cual no podemos hecharle mucha culpa. (Recordemos otra vez que quizás el tema de mayor importancia al cual el le daba fue el crecimiento económico y la defensa de la cultura.)  Viviendo en zonas urbanas relativamente cómodas, el problema de la pobreza y de las consecuencias directas de las drogas, quizás le parecía distante a su entorno inmediato. Notemos también que haber lidiado con el problema hubiese quebrantado el esquema ideológico Muñozista, al cual se le daba tanta atención al pobre--sin exigirle mucho con respecto a sus responsabilidades como ciudadano en una colectividad.

Lo trágico del asunto, por supuesto, es que cuando vemos al crecimiento inordinario de la droga durante el siglo veinte, su magnitud amenaza con subestimar y destruir todos los logros realizados por TODAS las administraciones durante la segunda mitad del siglo veinte.  La droga ya no existe como problema particular en los caseríos y en las urbanizaciones pobre, sino continuamente ha estado incidiendo en las comunidades de clase rica y de clase media--en ocasiones llamadas 'ricas' por los ciudadanos menos afortunados y por políticos oportunistas y demagogos que miran solamente a dos pies de sus narices.

Debido que los gobernadores durante el siglo XX no han 'lidiado' con el problema de la droga, con la excepción de la 'mano dura' de Pedro Rosselló (que post facto podemos señalar no resolvió el problema debido su continua existencia), la cultura del casería y su falta de dignidad humana continuamente va expandiendose fuera de su previo confinamiento. Los disparos que se dieron en San Patricio Plaza hace unos años atras en un ejemplo, al igual que el caso de los numerosos policias que han entrado en sus lista de empleados directos e indirectos son claves de su nociva expansion social.   El problema de la droga puede que termine destruyendo la base de la sociedad puertorriqueña, subestimado así cualquier logros económicos o sociales realizados por los partidos que dominaron el poder durante el periodo: el Partido Popular Democratico (PPD) o el Partido Nuevo Progresista (PNP).

Quizás otra razón por la falta de atención al asunto es que se ha 'externalizado' el asunto al gobierno federal y sus agencias aledañas como el FBI o el Drug Enforcement Agency (DEA). En este sentido, la relación política de Puerto Rico con Estados Unidos se ha convertido en una navaja de doble filo. Debido que EU es uno de los mercados mayores de las drogas al nivel internacional, estos siendo suplidas por entidades en Colombia (Pablo Guzman durante los 1980) o Mexico (el Chapo luego de 2000), influye directa o indirectamente a Puerto Rico. Peor aun, es obvio que la política 'anti droga' de EU es fallida simplemente porque rehusa cortar su demanda en el mercado para dicho producto. Debido que las agencias federales anglo-sajonas han mirado el trafico de drogas solamente como una amenaza externa, sin considerar el papel de sus propios ciudadanos en el asunto, han establecido una política destinada a fracasar.

Esperamos que nuevos gobernantes, incluyendo al actual Ricardo Rosselló, puedan dirigirse directamente a estos asunto y lidiar efectivamente con ellos.

De otra manera, no habrá un Puerto Rico--'boricua' (PIP o PDP) o 'estadounidense' (PNP) del cual hablar.





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