El temor del Partido Nuevo Progresista impulsa sus injusticias


por Rodrigo Fernós


Podemos hacer la pregunta clásica: "¿Do the ends justify the means?" O, traducido al español, ¿justifica los fines de toda acción que uno tome para llegar a estos fines--aun cuando claramente carecen de ética y justicia alguna?

Parece que, para Carlos Romero Barcelo y al PNP, la contestación es afirmativa--y por ende su tragedia.

partidos pr 4.png, Jun 2020


En una de las más interesantes e ilustrativas charlas que escuche hace yo-no-se cuántos años atrás, Romero Barcelo estaba deponiendo ante el Congreso de Estados Unidos. Brevemente dicho, Romero Barceló le recordó a su audiencia que dicho Congreso (EU) todavía estaba en control de Puerto Rico y, por ende, qué podía hacer con la isla lo que le diera la gana. La implicación sugerida es que el Congreso podría fácilmente hechar Puerto Rico por la borda, dandole la independencia--la cual había secuestrado en el 1898. 

Este comentario para mí, quizás mas que ningún otro, explica consistentemente las posturas publicas del PNP.

Debido al temor del PNP  en perder todos los beneficios socioeconómicos de la nación más rica y poderosa del mundo durante lo que fue en el siglo "Americano,"  con el implícito temor que Puerto Rico se convierta en otro "Haiti más" del Caribe, el PNP está más que dispuesto a violentar toda ley y criterio de ética para lograr sus fines. Miran a la independencia, válido o no, como un poso de aguas negras:  desastroso para la isla.  Irónicamente, esta postura fue primero propuesta por Luis Muñoz Marin a mitad de siglo: la independencia seria la perdición económica para la isla. "Fuego Popular"  Para evitar esto, Romero Barcelo seguiría siendo 'el caballo', como lo solían llamar en su juventud, qué implicaba que  se sobreponía sobre todos los obstáculos en el camino, como un buen caballo debería de poder hacer, para lograr su meta.

Los medios justifican los fines, para Romero Barceló.

La tragedia del PNP es que, al actuar principalmente bajo el  criterio de temor y miedo (algo que de por si nunca es una buena idea), han creado las mismas condiciones para el cual su temor se haga realidad: un bote sin motor, a la deriva.

Es obvio señalar que las posturas del PNP con respecto a la Ley Electoral (2020) le quitan legitimación alguna en el foro público. Cualquiera que gobierne, sea desde el país más grande hasta la organización más pequeña de dos o tres gatos involucrados, el líder siempre necesita legitimidad--no tan solo para poder quedarse en el poder, sino, más importante aun, para convencer. En toda democracia, el poder de convocatoria es esencial y crítico para poder lograr metas particulares. Aun el tirano requiere de legitimidad de algun tipo, que de carecerlo simplemente la gente le  dirá que 'si' mientras que incumplen con un 'no' a sus espaldas, o lo que se conoce en America Latina como 'obedezco pero no cumplo'.

Juan Dalmau, candidato del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) con poca o ninguna posibilidad de ganar las elecciones, tiene un excelente análisis sobre todos los problemas que han ocurrido con la nueva Ley Electoral (2020) y les recomiendo que la vean para sus detalles. En pocas palabras, contrarios a la alegación de la gobernadora Wanda Vázquea, el PNP pasó en medio de una pandemia una legislación electoral sin consenso alguno--que hipocríticamente revoca todos los principios de la estructura política de Estados Unidos: los "checks and balances" institucionales que limitan el abuso del poder político.

Quizás los más triste y posiblemente patético de la política publica del PNP (y también del PPD) es que no ha velado por los intereses a largo plazo de la isla. Año tras año hemos visto cómo los estandartes de educación (y meritocracia) han ido decayendo década tras década--un sine qua non del desarrollo económico reconocido aún por enemigos politicos como Thomas Jefferson y Alexander Hamilton (al igual que los demás fundadores de la Revolución Americana).  Sin duda, el PPD no se queda atrás, debido a la corrupción corporativa que permea dicho ente político. No obstante, entre el 'ying y el yang' del juego de sillas PNP-PPD, la educación sigue decayendo estrepitosamente en la isla. Es decir, en su ciclo político ambos van destruyendo el motor de un futuro crecimiento económico.

La actitud infantil que demuestran tantos políticos--una critica que ofrecían los estadounidenses sobre todo gobierno caribeño a principios de siglo (principalmente por su falta de responsabilidad fiscal)--la seguimos viendo en los actos de politicos del nuevo milenio. Como niños malcriados, bien ilustrado por le choque televisado entre Leo Diaz y Jorge Davila el 9 de marzo del 2020, se pelean entre si, olvidando por completo la misión y función de gobierno. (Como bien explicó Benjamin Torres Gotay en su columna de El Nuevo Día, fortunas se hacen y deshacen en estas contiendas políticas.) Los politicos, como perros que se enfocan solamente entre si mismos al pelear  ferozmente por las pocas migajas que existen, no miran 'hacia arriba' para obtener una vision mayor de lo que esta ocurriendo.

Wanda Vazquez, quien entró a la gobernación 'de pura chiva' no-predecible y quien pudo haber establecido nuevas pautas, un nuevo tono y una nueva política de gobierno mediante sus acciones y su expresión publica, careció de la 'espalda' ("backbone" en inglés) para hacerlo, contundentemente cayendo ante el vicioso ruedo político que la rodea.  Lejos de la noción que 'rompería cadenas', como la semejante rubia pintada Daenerys Targaryen en la famosa serie "Game of Thrones", Wanda malgastó su ficha política, mirando solo unos pocos pies a su frente, en vez de darle una mirada de 360 grados a su alrededor. 

Al no 'mirar hacia arriba' y honestamente reflexionar sobre las consecuencias a largo plazo de sus acciones, el PNP ha trágicamente destruido por completo la posibilidad que Puerto Rico se convierta a un estado. Lo único que ha logrado crear junto al PPD es una república bananera; evitaron tomar las decisiones difíciles que genuinamente se tenían qué hacer. Lejos de 'sacrificarse' mediante los valores y principios que rigieron la fundación de Estados Unidos--que les hubiese ganado no tan solo el respeto de los Puertorriqueños sino de observadores en todo el resto del mundo--se inmiscuyeron en la política sucia, llenandose de lodo y de tal mugre, que solo Dios sabe como pueden vivir consigo mismos.  Esta es la tragedia del PNP.

Podemos terminar haciendo una pregunta crucial, como hizo Masson de Morvilliers sobre España en el volumen de geografía en L'Encyclopédie méthodique en 1782:

¿Qué ha abonado Puerto Rico a la civilización mundial?

Por lo visto, no mucho.

Quizás nuestra única esperanza se ubica con esa trigueña en el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), Ana Irma Rivera Lassén, cuya calidad de expresión publica ha sobrepasado por milla y media el de la gobernadora de turno, Wanda Vazquez. (Lamentablemente, Rivera Lassén no esta corriendo para la gobernación.)

Eduardo Bahtia tampoco sería una mala opción.

A ver que pasa.

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