La Ley de Jipp y el problema de la electricidad en Puerto Rico
por Rodrigo Fernos
Marcos Rigau está equivocado. En una discusión ayer (Oct 1, 2026) con Orlando Parga en "Última Palabra" (Alexandra Lugaro) Rigau dijo al discutir un crimen atroz que hay una correlación entre el desarrollo económico y el crimen: países ricos tenían menos criminalidad que países pobres. De hecho el tema es complejo y lo que se puede decir es que el carácter de la economía impacta el carácter de los crímenes; sociedades subdesarrolladas tienden a tener más crímenes de cuerpo (homicidios, violaciones) mientras que las sociedades desarrolladas tienden a tener más crímenes de propiedad (fraude, robo). También podemos señalar que la inequidad socioeconómica--cuanto se acaparan los recursos las familias ricas versus las pobres, medidas por el Índice GINI--también va a ser determinante en la incidencia de criminalidad nacional. Finalmente, podemos señalar que las economías ricas tienen diferentes culturas sociales, y fueron dichas culturas que promovieron la riqueza en primer lugar. Francis Fukuyama indica que países ricos (ie los Noruegos) tienen un mayor nivel de confianza de personas desconocidas que en sociedades pobres. Uno lleva un carro a un mecánico, contrata un plomero o compra algo por el internet en Puerto Rico y es jugar carambola con su dinero.
No obstante, existe una importante correlación con respecto al GDP nacional: la Ley de Jipp, que nos dice mucho sobre los problemas de la infraestructura eléctrica en Puerto Rico.

Existe una contundente-y fácilmente explicable-correlación entre el nivel socioeconómico y el número de teléfonos en un país; fue un patrón tan contundente que se estableció como una 'ley', algo que raramente pasa en las ciencias sociales. TODOS los países caían dentro de una predeterminada curva, y hace sentido el porqué. Un país no puede gastar más en su infraestructura de lo que su economía le permite; uno no puede 'sacar el dinero del aire' (como pretenden muchos financieros) para poner líneas que nadie va a poder pagar por carencia de dinero. El proyecto naturalmente se desplomaría; la inversión nunca sería recuperada y los inversionistas perderían su dinero. Es un curso en macroeconomía 101--algo que muchos bonistas se les ha olvidado.
En Puerto Rico se pretende seguir aumentando el costo mes tras mes, temporada tras temporada, año tras año--y es algo que, como la Ley de Jipp nos indica--es simplemente insostenible. Cualquier infraestructura que tenga la isla va a depender de la habilidad de la población en poder sustentarla financieramente; mientras más decaiga la economía, menos probable está la podrá pagar, resultando en un desgaste.
Es más, podemos preguntarnos de donde vino la infraestructura en el primer lugar. Es otro tema complicado, pero podemos indicar que el boom económico que tuvo la isla en la década de 1960--inconfundiblemente observable en TODAS las cifras sociales y económicas (un 'glory days' de Puerto Rico)--fue lo que proveyó un gran empuje para la infraestructura que tenemos hoy día. Antes de la Segunda Guerra Mundial las redes eléctricas habían sido privadas (la tan añorada privatización de los financieros ignorantes de la historia) pero eran redes pequeñas establecidas solamente en las partes más ricas del país: las urbes prominentes como San Juan, Ponce y Mayaguez. El resto del país no tenía luz eléctrica. Bajo Rexford Tugwell y muchos otros, decidieron nacionalizar todas estas redes privadas para crear una red unificada que le suplía luz a TODA la isla. Esta dinámica resultó en un proceso virtuoso retroalimenticio; mientras más luz había, mayor la demanda por electrodomésticos, dando a mayor demanda por luz, y así en una economía ascendiente. Tal fue el crecimiento que pronto las hidroeléctricas del sistema de la Autoridad de Fuentes Fluviales (lo que existió antes de la AEE) no podía suplir la demanda, dando a la necesidad de tornar al petróleo. Estas dinámicas ayudaron a propulsar la economia en la isla durante la segunda mitad del siglo XX. Es un 'cuento de hadas' donde todo el mundo salió ganando... más o menos.
Hoy en día, nos encontramos en una situación muy diferente. La economía ha estado en claro retroceso, debido en parte a la eliminación de las 936 por Pedro Rosello y el consecuente uso de deuda por los gobiernos PNP y PPD para tratar de mantener la economía flotante. Tenemos que reconocer que estamos en un periodo do enorme ajuste dado que la economía no puede sustentar toda la corrupción que hubo en la AEE por décadas, donde los diferentes partidos imponían sus familiares en la agencia, dando a un craso malgasto de fondos que tenían que haber sido dedicados a la infraestructura. (Algo parecido empezó a ocurrir en la Telefónica.)
El punto es que el país no tiene el 'disposable income'; el ingreso discrecional para poder seguir sustentando la cultura de la corrupción que se desarrolló en la isla durante la segunda mitad del siglo XX. TENEMOS que drástica y rápidamente eliminar todas estas redes que querer que nuestro bote nacional económico siga flotando. De otra manera, se hundirá y TODOS saldremos perdiendo.
El jueguito ya se terminó.
